Querido babyboomer:

Me dirijo a ti como avatar, que últimamente te veo mucho por la red. A veces en forma de post, otras de tweet y en el peor de los casos en forma de periodista con renombre.

Estoy un poco cansado de escucharte hablar de los millennials. Que si somos los ninis, la generación perdida, los jóvenes que no están preparados para nada, los inútiles y absortos en el mundo de los likes, los followers y los retweets. Vamos a hablar sobre el tema, pero antes de eso coge tus gafas. Sí, sí, esas, las de ver de cerca, que tengo que mostrarte algo que está en tus mismas narices.

Estás rodeado de ello aunque no lo quieres ver. Tal vez ya te hayas acostumbrado, o tal vez sea demasiado tarde para hacerlo. La cuestión es que está prácticamente en todos lados y no sólo es una parte esencial de nuestra generación. Es una parte esencial en el mundo contemporáneo. Te hablo de Internet: esa herramienta que, aunque tú no lo creas, utilizamos para muchas cosas más a parte de atontar nuestra mente o hacer memes. Te hablo de la herramienta que usamos para comunicarnos de forma recíproca y darnos cuenta de que nuestra opinión no es la única que hay en el mundo. La que usamos para aprender por nuestra cuenta porque, los de tu generación, que han intentado enseñarnos en los institutos y universidades, están un poquito obsoletos con respecto a muchas necesidades del mundo actual. La herramienta que usamos para cambiar la sociedad, concienciando a otros y empatizando con colectivos oprimidos. La que usamos para entretener al mundo, expresarnos de forma artística y hacer política, entre otras muchas cosas más.

 

Te presento a mi generación:

Te invito a que tú también la uses. Pero no para postear tu indignación con mi generación en Facebook, sino para investigarla. Para que descubras a algunas personas que aprecio y admiro como David Sainz, una de las personas que, junto a su equipo, ha conseguido que la narrativa audiovisual sea una salida profesional en internet. O a Manuel Huedo, ex-compañero de Vine que recientemente ha saltado a la gran pantalla gracias a demostrar su talento actoral a través de las redes sociales. A Runbenguo, un apasionado del audiovisual que se gana la vida enseñando a otras personas a través de su canal de Youtube, al igual que Kaos Katastrófico con sus vídeos sobre ilustración. Por cierto, hablando de formación online, puedes visitar Pildorea, plataforma que apuesta por la formación del futuro y de la que soy parte del equipo. Si te va lo de las plataformas online y el emprendimiento, te presento a Toni Moret, uno de los desarrolladores de la primera televisión digital universitaria: Infomix TV. También te recomiendo que conozcas a los Seekers, un grupo enorme de jóvenes emprendedores que se reúnen para compartir sus experiencias y conocimientos. Por cierto, en esa misma línea tienes Instashoot, una comunidad de la que formo parte junto a otros 20 jóvenes creativos con los que organizamos eventos, dinámicas y actividades para potenciar el talento de otros jóvenes de nuestra generación. Siguiendo esta dinámica puedes investigar las aportaciones que ha hecho la gente a #PrimeroElTalento, una iniciativa personal para reivindicar el talento a través de tus propias quejas. Hablando de reivindicar, ¿te gusta el activismo? Puedes investigar a Tigrillo, activista LGTB para el que las redes sociales son un medio crucial para la difusión de su mensaje, o a Ayme Romancuyo discurso feminista me ha ayudado en parte a deconstruirme como hombre cisgénero y heterosexual.

Para que lo sepas, todos los que te he dicho son de España y como ellos hay cientos más ¿De verdad piensas que mi generación no está consiguiendo nada?

 

Tienes razón en una cosa.

Eso sí, te voy a dar la razón en una cosa: estamos perdidos. Completamente perdidos, eso no puedo negártelo. Pero hay algo en lo que quizás no hayas reparado y es que tú también lo estás. Me temo que el mundo está cambiando demasiado rápido para que nadie sepa a dónde va, y mucho menos como para que tu condescendencia sirva para algo. ¿Sabes lo que sirve? Adaptarse y aprender a afrontar los problemas que vienen. Como el de no tener que competir con tus compañeros de clase, sino con los de todo el planeta. Como el de que no sea suficiente un título universitario o un máster, porque ahora tienes que valer de verdad. Ya no sirven los primos ni los cuñados. Has que ser un profesional y especialista en tu materia. Pero ¿sabes qué?, que eso tampoco es suficiente. Además tienes que saber programar, diseñar, tener conocimientos de marketing digital y comunicación, hablar varios idiomas, manejarte delante, detrás y con las cámaras, tener conocimientos de empresariales y finanzas porque no hay para quién trabajar si quieres un sueldo digno… y eso sólo si quieres estar un poco por encima de la media. La última vez que vi una figura parecida fue cuando estudié a los hombres del Renacimiento.

Es cierto que hay millennials vagos, ignorantes y sin objetivos. Pero eso no es un problema generacional, es un problema del ser humano en sí. Lo que no puedes hacer es echar un vistazo rápido a nuestra generación, sin tus gafas puestas, y sacar conclusiones únicamente para reafirmarte y no aceptar que te estás quedando atrás. Anda mira, eso sí que es un problema generacional. Lo de aferrarte a cómo era el mundo hace unos años y pensar que las cosas siguen funcionando igual porque lo hacen en tu burbuja babyboomer.

Te recomiendo que hagas algo en lo que mi generación se ha vuelto experta: abrir la mente. Si quieres, aquí estaremos para ayudarte a entender nuestra generación y las que vienen, antes de que termines siendo un fósil social.

Un saludo, o como decimos nosotros: dale like y suscríbete.

 

6 Comentarios

  1. Tienes razón, los jóvenes de hoy hacéis muchas cosas, lo peor, todo cambia muy rápido y no da tiempo a asumir tantas cosas, soy una millennial de 64 años, algo perdida y que debo todavía, aprender tantas cosas para seguir subsistiendo. Saludos

    • Me encanta eso de «millennial de 64 años», estoy completamente a favor de que una generación no está formada solo por un rango de fechas de nacimiento, va mucho más allá. Es un conjunto de códigos, creencias y maneras de pensar.

      Gracias por comentar. Un saludo!

  2. De verdad sin palabras Neko, no se como lo haces pero siempre flipo con cada creación tuya y con este artículo te has lucido al 100%.

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