Guía de productividad para artistas. Capítulo 1: cómo definir tus objetivos

La productividad es una de las tareas pendientes de muchos artistas y una de las principales barreras para las mentes creativas.

Además, cuando hablo sobre multipotencialidad, una de las objeciones que suele tener la mayoría de gente es precisamente que “es imposible hacer de tantas cosas”. Este es precisamente uno de los problemas que me han planteado muchos artistas con distintos intereses a través de mis redes sociales.

Por ambas razones he decidido redactar esta guía de productividad para artistas y mentes dispersas, en la que te explico la combinación de varias técnicas y conceptos con las que he conseguido establecer mi propio sistema. Hay tiempo de sobra… si no lo malgastas, claro.

Conceptos básicos sobre productividad: cómo definir los objetivos

Imagina que eres un pirata en busca de un preciado tesoro, pero no sabes por dónde empezar. Decides mirar vídeos de productividad en Internet y en muchos te mandan hacer una lista de tareas o to-do list.

Y vas tu con toda tu buena fé y escribes: “buscar el tesoro“.

Pues ya la has cagado.

¿Qué es buscar el tesoro? ¿Qué implica? Puedo buscar el tesoro en mi habitación, o en la calle, o en un parque, en cualquier isla desierta… de hecho puedo buscar el tesoro durante toda mi vida y eso implicaría estar cumpliendo mi objetivo. Entonces… ¿es productividad? Me temo que no. Grábate esto a fuego:

Estar ocupado no es ser productivo.

Cuál es mi objetivo realmente: ¿”buscar el tesoro” o encontrar el tesoro“?

Definir correctamente los objetivos es primordial si queremos ser realmente productivos. De lo contrario podemos estar trabajando con espejismos dando vueltas eternamente sin hacer nada realmente. Eso es lo primero que debes entender en cuanto a productividad se refiere.

La cuestión ahora es… ¿cómo llegas hasta tu objetivo? ¿Qué es lo que utiliza un buen pirata para llegar hasta el tesoro? Exacto: un mapa. O dicho de otra forma: una hoja de ruta que describa los pasos previos hasta llegar a tu objetivo.

Cómo planificar tus objetivos

Coge un papel y escribe en él lo que quieres conseguir. Puedes usar un objetivo real y utilizar este artículo como ejercicio o puedes hacerlo con alguna gilipollez como prueba para pillarle el truco. Cuando termines sigue leyendo, te espero.


Primera pregunta: ¿Es realista?

Es difícil trabajar la productividad si soñamos despiertos. Así que escribe objetivos realistas, no en el sentido de si crees puedes conseguirlo tú o no (que eso ya depende de autoestimas, creencias limitantes y otros tantos factores) sino de si se puede realizar, así, en general, aunque sea por otra persona.

Si has puesto como objetivo: “teletransportarte a marte”, pues igual tenemos un problema de enfoque. Sin embargo, si has puesto algo como: “ser presidente del gobierno” o “comprar un patito de goma“… bueno, hay ciertas diferencias en cuanto a ambiciones, pero podemos trabajar sobre ello. Lo importante, es que se pueda conseguir, físicamente hablando.

Segunda pregunta: ¿es cuantificable?

Esta es más fácil de responder. Por ejemplo: “ser multimillonario” es un objetivo mal definido, porque no lo podemos medir como tal. Quiero decir, ¿cuándo se es multimillonario? ¿A partir de los 2 millones, de los 3, de los 20? ¿Cuándo paramos de contar? Como puedes ver es un objetivo demasiado difuso. Sin embargo: “Ganar un millón de euros en 10 años” es un objetivo que determina tanto la cantidad como el tiempo. Eso es un objetivo bien definido.

Estableciendo nuestro plan

Los objetivos principales siempre son demasiado amplios. Este es el problema que nos encontramos con “encontrar el tesoro”. Así que el paso siguiente es desglosar los objetivos principales en subobjetivos o tareas.

Una vez tienes bien definido tu objetivo principal, pregúntate ¿Qué necesitas inmediatamente antes? Es decir, cuál es el paso que va justo delante de conseguir ese objetivo. Escríbelo.

Por ejemplo, para encontrar el tesoro, antes necesitamos cavar en el lugar correcto. Para hacer esto necesitamos un mapa que nos indique el lugar y algo para cavar la tierra.

Esto último lo podemos hacer usando nuestras manos, contratando esclavos o con una simple pala. Pongamos que la pala cuesta 10 monedas de oro. Tendremos que conseguir esas 10 monedas, bien trabajando en la taberna o robando a la gente. Recuerda que necesitamos conseguir el mapa del tesoro, así que la taberna es un buen lugar para encontrar al pirata que lo posee. Todas las posibilidades quedarían así:

Por obvio que parezca, desglosalo TODO, y sigue haciendo esto hasta que puedas ejecutar una de esas tareas.

Si tu objetivo es lo suficientemente complejo seguramente tengas algunas tareas que se subdividen en ramas o que necesitan de varios subobjetivos para poder completar uno mayor.

Un ejemplo más realista

Imagina que tu objetivo es “sacarte el título universitario”. Pues el paso anterior es “aprobar el TFG”, y antes de eso “aprobar 4º, 3º, 2º, 1º“, y antes de eso “ser aceptado en la carrera” para lo que necesitas “obtener una media en selectividad acorde a lo que pidan en la universidad”.

Para “aprobar 1º de carrera”, por ejemplo, tendrás que “aprobar cada una de las asignaturas”, y cada asignatura tendrá unos requisitos diferentes. A veces serán exámenes, otros trabajos o exposiciones. Esos trabajos necesitan de una exposición para la que habrás tenido que realizar una investigación, etc, etc…

Dependiendo de lo ambicioso y complejo que sea tu objetivo principal, establecer la hoja de ruta puede llevarte minutos o semanas.

Lo importante de esta fase es que cuando la completas, la mayor parte del ruido mental que tienes se esfuma. Porque ya no tienes que pensar en lo que tienes que hacer. Lo ves delante. Tienes literalmente un mapa.

El problema es que en muchos casos habrá caminos paralelos y cuando esto ocurre nos vemos en la tesitura de tener que elegir cuál recorremos primero.

Cómo priorizar tus objetivos

Hay cientos de metáforas para entender la importancia relativa de cada tarea, incluso teorías o principios como el de Pareto (El 20% de tus acciones genera el 80% de beneficios). Pero creo que lo mejor que puedes hacer es preguntarte qué tarea te acerca más a tu objetivo.

Cuando estoy una jornada de trabajo la tarea más importante del día es la primera que realizo. El resto de cosas como contestar e-mails, enviar documentos, responder en redes sociales, o cualquier tarea de este estilo la realizó siguiente de haber terminado la importante.

productividad-billar-ejemplo

Otra cosa que puedes hacer es priorizar las tareas que hacen “carambola”. Es decir, aquellas que permiten conseguir varias tareas de una sola sentada. En nuestro ejemplo del pirata, esta sería la de “Trabajar en la taberna”, pues nos permitiría tener acceso tanto a gente a la que robar, como ganar dinero trabajando y además escuchar conversaciones para encontrar al pirata que tiene el mapa del tesoro.

Si no te ha quedado claro y prefieres verlo en vídeo te dejo el primer capítulo por aquí:

¿Te ha gustado el artículo? ¡Compártelo!

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Nekodificador
Nekodificador

Creativo audiovisual, comunicador y creador de contenido.

Una respuesta

  1. Hola, como estas? quiero agradecerte. Esto me esta ayudando muchísimo a enfocarme y ver los puntos donde debo mejorar. Saludos y gracias nuevamente por compartirlo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Oye, que este sitio usa cookies de esas. Vaya, como todos... pero pa' que lo sepas.